En mi habitación del hospital, mi esposo susurró: “Cuando ella se haya ido, ¡todo será NUESTRO!” Ella sonrió y dijo: “No puedo esperar, cariño.”
En la habitación 312 del Hospital San Rafael, Clara despertó lentamente después de una cirugía complicada. Su visión aún estaba borrosa, pero sus oídos, en cambio, captaban cada sonido con una claridad incómoda. Fue entonces cuando escuchó algo que hizo que la sangre se le helara. Su esposo, Adrián, creyendo que ella seguía inconsciente, murmuró…