En pleno almuerzo del equipo, mi jefe soltó: “No sirves. Mañana no vuelvas”. Sentí cómo la sala se quedaba muda… y yo también. Pero por dentro, algo se encendió. Esa tarde, mientras vaciaba mi escritorio, apreté el sobre contra el pecho. “Si abres esto, se acaba tu mentira”, susurró una voz al teléfono. Sonreí. Porque mi verdadera identidad no iba a destruirme… iba a destruirlos a ellos. ¿Listos para el próximo mes?
Me llamo Claudia Rivas y hasta ayer era “la chica de marketing” en Almavista Retail, una empresa que se llenaba la boca hablando de valores mientras exprimía a todos por dentro. El golpe llegó en el peor lugar: el almuerzo del equipo, con risas forzadas y platos a medio terminar. Javier Montes, mi jefe, chocó…