Mi hermana abofeteó a mi bebé durante la cena de Navidad y me dijo que estaba exagerando, como si agredir a un bebé fuera parte de la diversión festiva. Todos se quedaron sentados sin decir nada. Pero entonces mi esposa, que es abogada, se levantó y le dio una lección que jamás olvidará. Nunca volvió.
La cena de Navidad en casa de mis padres siempre había sido un caos, pero ese año superó todo lo imaginable. Habíamos llegado temprano: yo, Daniel, mi esposa Laura —abogada penalista— y nuestra bebé de ocho meses, Sophie. Mi hermana mayor, Claudia, ya estaba de mal humor cuando entramos. Apenas nos vio, murmuró algo sobre…