Nunca le dije a la amante de mi esposo que yo era la reconocida cirujana plástica con la que había reservado la consulta. No me reconoció detrás de la mascarilla y la ropa quirúrgica. Señaló una foto mía en su teléfono y dijo: —Quiero verme mejor que esta vieja con la que está casado mi novio. Hazme más joven para que por fin la deje. Yo simplemente sonreí detrás de la mascarilla y asentí. La cirugía fue una obra maestra. Ella estaba convencida de que despertaría con un rostro que me haría llorar de envidia. Pero cuando retiraron el último vendaje, su cara se quedó pálida.
Nunca le dije a la amante de mi marido quién era yo en realidad. Me llamo Claudia Moreno, tengo cuarenta y dos años y soy una cirujana plástica reconocida en Madrid, con más de quince años de carrera, publicaciones médicas y una lista de espera que suele superar los seis meses. Pero aquella mañana, detrás…