Mi hijo me invitó a “un fin de semana en familia”… pero al llegar, la casa estaba vacía. Solo tres perros, dos gatos y una nota: “Por favor, cuídalos bien”. Luego vi la foto de todos en un resort de lujo: “¡Por fin libres!”. Me ardió la sangre. Cuando él volvió, gritó: “¿Qué hiciste, mamá?”. Yo susurré: “Lo que debía”. Y entonces… la puerta del sótano se abrió sola.
Me llamo Marta Salcedo, tengo 56 años y siempre he sido “la que resuelve”. Por eso, cuando mi hijo Diego me llamó diciendo: “Mamá, ven a casa este finde, necesitamos un fin de semana en familia”, no lo dudé. Me arreglé, llevé una tarta y hasta compré comida para todos. En mi cabeza ya escuchaba…