Cuando mi esposo me abofeteó por no cocinar mientras tenía 40 °C de fiebre, firmé los papeles del divorcio. Mi suegra me gritó: —¿A quién crees que estás asustando? Si sales de esta casa, acabarás mendigando en la calle. Pero yo le respondí con una sola frase que la dejó completamente sin palabras…
Me llamo Lucía Fernández, tengo treinta y cuatro años y hasta hace un año creía que aguantar era sinónimo de ser fuerte. Aquella mañana tenía 40 °C de fiebre, el cuerpo ardiéndome y la cabeza dándome vueltas. Apenas podía mantenerme en pie. Aun así, a las seis de la tarde, Javier, mi marido, llegó a…