No me invitaron a la boda de mi hija en París, la misma boda que yo ayudé a pagar. Me lo dijo por correo electrónico: “Si quieres formar parte, puedes verla por la ventana de Google Earth, jajaja”. Yo simplemente respondí: “Claro. Disfruta tu gran día”. A la mañana siguiente, no dejó de llamarme sin parar. ¿Pero yo? Yo estaba demasiado ocupada para contestar.
Me llamo Carmen López, tengo sesenta y dos años y trabajé toda mi vida como contadora en Valencia. No fui una madre perfecta, pero siempre cumplí. Cuando mi hija Lucía Martínez me llamó hace dos años para decirme que se casaría en París con Adrián Ríos, me alegré de verdad. No era una boda cualquiera:…