Pasé un año soñando este viaje… y en un segundo él me lo arrancó. “Mamá, no vengas. Llevo a mi suegra: ella sí es divertida. Tú siempre arruinas el ambiente”. Me quedé helada. Sonreí y respondí: “Está bien… diviértete”. Pero por dentro algo se quebró. Esa noche tomé una decisión que nadie vio venir. Y cuando él lo descubra, entenderá por fin quién “baja el ánimo”…
Me llamo Claudia Ríos, tengo 52 años y, durante doce meses, viví para un solo plan: un viaje familiar a Mallorca. No era capricho; era mi forma de reparar lo que el trabajo, el divorcio y los años nos habían ido robando: conversaciones largas, risas sin prisa, fotos sin tensión. Reservé vuelos, elegí un hotel…