El día de mi compromiso, sorprendí a mi prometido besando a mi hermana gemela. Mi familia celebró su “amor verdadero” con champán. Cinco años después, regresé como una directora ejecutiva millonaria mientras… ella atendía mi mesa.
El día de mi compromiso, el salón del Hotel Miramar en Valencia olía a azahar y a nervios. Yo, Lucía Álvarez, llevaba semanas tragándome comentarios sobre “tradición” y “buena familia” por parte de los Ortega. Mi madre, Carmen, repetía que aquel anillo era estabilidad. Y mi hermana gemela, Sofía, sonreía a todos con esa facilidad…