Me divorcié, crucé el océano para empezar de nuevo… y él se casó de inmediato. En su boda, alguien susurró detrás de mí: “¿Ella sabe la verdad?”. Sentí cómo el aire se congeló. Mi ex se puso pálido, apretó la copa y gritó: “¡Cállate!”. Todos me miraron. Sonreí en silencio, porque ese era solo el comienzo… y aún faltaba lo peor.
Me llamo Lucía Morales y durante diez años creí que tenía una vida estable. Estaba casada con Javier Rojas, un hombre trabajador, ambicioso, y aparentemente correcto. Vivíamos en Madrid, teníamos un pequeño negocio familiar y planes claros: ahorrar, crecer y envejecer juntos. Pero todo empezó a romperse cuando noté que Javier ya no hablaba conmigo,…