Nunca olvidaré mi baby shower: con ocho meses de embarazo, sonreía para las fotos fingiendo que todo estaba bien. De pronto vi a mi esposo meterle un sobre a su madre: mi fondo de 23.000 dólares para el parto, delante de todos. —¡Para! —grité. Él respondió seco: —Cálmate, es FAMILIA. La gente se acercó y sus voces taparon la mía. Entonces mi suegra siseó: —Niñata egoísta— y me empujó con fuerza. Caí a la piscina; el agua helada me cortó la respiración. Salí temblando, miré mi vientre… y me quedé helada.
Nunca olvidaré mi baby shower. Tenía ocho meses de embarazo, el vestido azul que me apretaba un poco en la cintura y esa sonrisa ensayada que una aprende a ponerse para las fotos. Mi nombre es Lucía Romero, y ese día todos decían lo mismo: “¡Qué radiante estás!”. Yo asentía, brindaba con limonada y fingía…