“—¿De verdad crees que ese anillo ‘sin valor’ no significa nada para mí? —le respondí, conteniendo la rabia mientras ella reía al otro lado del teléfono. Minutos después, susurré a mi abogado: —Acaba de cometer el peor error de su vida. Cuando las sirenas empezaron a escucharse frente a la gala, supe que el escándalo apenas comenzaba… y que algunos secretos familiares estaban a punto de salir a la luz.”
El mensaje llegó a las 16:42, justo cuando terminaba de revisar unos documentos en mi despacho. “Oye, Carmen, voy a pedirte prestado ese anillo viejo que nunca usas para la gala de esta noche. No te importa, ¿verdad?” Lo firmaba Lucía, mi nuera. Sonreí con incredulidad. “Ese anillo viejo” era, en realidad, una pieza registrada…