Mi madre “olvidó” mi graduación a propósito. Prefirieron la barbacoa de mi hermano antes que mi doctorado. Mi padre solo dijo: “No seas dramática”. Así que cambié mi nombre y nunca regresé… y esa decisión lo cambió todo.
El día de mi graduación doctoral no fue un malentendido ni un descuido. Fue una decisión. Me llamo Lucía Fernández, y durante ocho años trabajé sin descanso para obtener mi doctorado en Psicología Clínica en la Universidad Complutense de Madrid. Mis padres, Javier y Carmen, sabían la fecha desde hacía meses. Les envié invitaciones impresas,…