Nadie te lo dirá en público, pero el 90% de las personas que dicen estar “ocupadas” solo están huyendo de una decisión incómoda. No es falta de tiempo: es miedo. Miedo a equivocarse, a ser juzgado, a admitir que su rutina no los llevará a ningún lugar distinto. “No puedo ahora”, dicen. Lo que realmente piensan es: “¿Y si intento… y fallo?”
A las 6:47 de la mañana, Sergio Álvarez ya estaba despierto, aunque no por voluntad. El móvil vibraba con correos que no abría, mensajes que dejaba en visto y una agenda que repetía lo mismo desde hacía siete años. Decía estar ocupado. Lo decía con convicción. Lo decía para no explicar nada. Vivía en Valencia,…