Solo iba a devolver el abrigo de mi nuera, pero una foto salió de su bolsillo y me dejó sin aire. Era yo, tomada desde mi ventana la noche anterior. Debajo había otra imagen: mi hijo, muerto hacía un año, marcada con la fecha de hoy. “Mamá, aléjate de ella”, decía el mensaje. Sentí un frío terrible… porque en esa casa no había nadie más que nosotras dos.
Me llamo Elena Márquez, tengo cincuenta y ocho años, vivo en Toledo y durante un año entero intenté sobrevivir al silencio que dejó la muerte de mi hijo Daniel. No fue un año limpio ni digno; fue un año de pastillas para dormir, de café recalentado, de vecinos que bajaban la voz al verme, de…