Mi hija se casó con un joven millonario y todo el mundo decía que eran la pareja perfecta. La boda era elegante, llena de sonrisas y elogios, como si nada pudiera salir mal. Mientras bailábamos juntos, abrazados en medio de la música y los aplausos, ella hizo un gesto casi imperceptible y deslizó discretamente un sobre en el bolsillo de mi chaqueta. En ese momento no dije nada; seguí sonriendo para no levantar sospechas. Minutos después, cuando pude apartarme un instante, abrí el sobre con manos temblorosas. Dentro había una nota escrita con su letra: “Papá, ayúdame.” Sentí que el mundo se detenía. Me quedé paralizado, con el corazón encogido, tratando de entender qué significaban esas dos palabras en medio de una celebración tan perfecta…
Mi hija Lucía se casó con Álvaro Ríos, un joven millonario del sector inmobiliario, y desde fuera todo parecía sacado de una revista: el jardín iluminado con guirnaldas, la orquesta tocando boleros modernos, invitados influyentes brindando con copas caras. Todos repetían lo mismo: “Son la pareja perfecta”. Yo sonreía, pero por dentro algo no encajaba….