Después del funeral de mi madre, mi padre se fue de viaje con su amante. Esa misma noche, recibí un mensaje desde el número de mi madre: «No estoy muerta. Ven al cementerio. Ahora.» Fui conduciendo hasta allí… y lo que vi hizo que se me helara la sangre.
El día del funeral de mi madre, María López, todavía olía a flores marchitas cuando vi a mi padre, Javier López, subirse a un taxi con una mujer que no era su esposa. No la presentó. No hizo falta. Su mano en la cintura de Clara Ruiz decía más que cualquier palabra. Aún llevaba el…