Me quedé mirando la factura del hospital hasta que los números se volvieron borrosos: 147.300 dólares. La cirugía de mi madre. —No tengo esa cantidad de dinero —susurré, casi sin voz. Mi jefe se inclinó un poco más hacia mí. —Yo me encargo de todo —dijo en voz baja—, si aceptas mi petición esta noche. A la mañana siguiente desperté y vi que el pago ya había sido liquidado. Pero también había un mensaje suyo que me heló la sangre. ¿Qué era exactamente lo que había aceptado?
Me quedé mirando la factura del hospital hasta que los números empezaron a mezclarse. 147.300 euros. El costo total de la cirugía cardíaca de mi madre, Carmen Álvarez, una mujer que había trabajado toda su vida limpiando casas ajenas para que yo pudiera estudiar administración. El médico había sido claro: la operación no podía esperar…