Son las 3:07 a.m. y apenas puedo mantenerme en pie. «Mamá, pide un Uber, mañana trabajamos», murmuran sin mirarme. Camino sola hacia urgencias, con el pecho ardiendo. Seis horas después, un médico toma mi teléfono. «Ahora mismo vienen», dice al llamar. Escucho el altavoz… silencio… y luego gritos ahogados: «¿Cómo que está aquí? ¡Eso es imposible!». Entonces entiendo que algo no encaja.
Son las 3:07 a.m. y apenas logro mantenerme de pie. «Mamá, pide un Uber, mañana trabajamos», dicen en voz baja sin mirarme. Entro sola en urgencias, con el pecho quemándome. Seis horas más tarde, un médico toma mi teléfono. «Ahora mismo van para allá», dice al llamar. Escucho el altavoz… silencio… y después gritos contenidos:…