“No te preocupes, tú puedes arreglártelas sola”, fue lo último que me escribió mi hijo la mañana de mi cirugía de corazón. Mientras yo firmaba papeles en el hospital, él se subía a un avión rumbo a París con su suegra. Nadie me miró a los ojos. Nadie se quedó. Pero lo que ellos no sabían era quién estaba a punto de abrirme el pecho… y por qué horas después mi cara apareció en la televisión nacional.
Me llamo Carmen Ruiz, tengo 62 años y he vivido toda mi vida en Valencia. Fui enfermera durante más de treinta años en la sanidad pública. Crié sola a mi hijo, Álvaro, después de que su padre muriera joven. Nunca pedí nada a cambio. Ni agradecimiento, ni reconocimiento. Solo respeto. Cuando el cardiólogo me dijo…