«Solo de pensar en acostarme con ese cerdo gordo me dan náuseas». Escuché a mi yerno decir esto sobre mi hija la noche antes de su boda. Él y sus amigos se rieron como si no fuera nada… Pero al final, fui yo quien tuvo la última risa.
“Solo pensar en acostarme con esa cerda gorda me da asco.”La frase me atravesó como un cuchillo. Me quedé inmóvil detrás de la puerta entreabierta, con la bandeja aún en las manos. Reconocí la voz sin dudar: Daniel Rojas, el hombre que al día siguiente se casaría con mi hija Clara. Enseguida llegaron las risas….