El día de mi boda, mi hermana perdió el control. Lanzó el champagne con violencia por todo el salón, destrozó la tarta nupcial y gritó: «¡Esto es lo que te pasa por actuar con tanta arrogancia!» Los suspiros de sorpresa resonaron mientras el glaseado se deslizaba lentamente por mi vestido. Mi madre corrió hacia mí y me abrazó con fuerza, susurrándome al oído: «Mantén la calma.» Sin embargo, sus manos estaban temblando. Fue en ese instante cuando lo comprendí… aquella boda ocultaba una verdad para la que nadie estaba preparado.
El día de mi boda empezó con una tensión extraña, de esas que no se ven pero se sienten en el estómago. Me llamo Clara Álvarez, y me estaba casando con Javier Molina después de siete años de relación. Desde temprano, mi hermana Lucía no me había dirigido la palabra. No era raro: siempre había…