Mi marido se rió: «¿Tu mamá también está aquí? Apuesto que vino a pedir dinero otra vez». Yo apreté los regalos contra el pecho cuando mamá sonrió: «Tranquilo, yerno… vengo a sacar a cada sanguijuela de MI apartamento». Parpadeé y, de pronto, mi suegra ya volaba por la puerta abierta. Mi esposo intentó hablar… y mamá dio un paso hacia él. Entonces me susurró: «Hija, ahora te toca elegir».
Me llamo Lucía Navarro y aquella noche era nuestro aniversario. Había reservado una mesa íntima, velas, vino caro… el tipo de escena que se presume en redes. Javier, mi marido, llegó tarde, oliendo a colonia fuerte y a impaciencia. Antes de que pudiera decir “feliz aniversario”, la puerta sonó. Cuando abrí, vi a mi madre,…