En la mañana del Día de la Madre, mi hijo me dio una bolsa de regalo. Dentro había una prueba de ADN y una nota: “No eres mi madre”. Antes de que pudiera hablar, dijo: “¿Piensas que debo estar agradecido? No te debo nada”. Me quedé inmóvil. Observó si lloraba. En vez de eso, me reí y dije: “He estado esperando a que te enteraras”. Me miró, sorprendido. Guardé la verdad real 23 años… hasta ahora…
La mañana del Día de la Madre, Carmen estaba en la cocina de su piso en Valencia, con el café recién hecho y las flores que Javier había dejado sobre la mesa. Diego, su hijo de 23 años, entró sin saludar demasiado, serio, con una bolsa de regalo en la mano. Carmen sonrió, esperando una…