Mi hijo prometió “un fin de semana en familia”, pero cuando llegué, la casa estaba vacía… excepto por tres perros, dos gatos y una nota: “Por favor, cuídalos”. Luego vi una foto: toda la familia sonriendo en un resort de lujo, con el texto: “¡Por fin libres!”. Me quedé en silencio. Esa noche, llamaron a la puerta y él dijo, temblando: “Mamá… ¿qué hiciste?”. Miré al suelo… y entendí que alguien mintió.
Me llamo Lucía Romero, tengo 56 años y llevo meses sintiendo que estorbo. Mi hijo Javier insistió: “Mamá, ven este finde, será un fin de semana en familia. Te lo mereces”. Sonó tan cálido que me lo creí. Llegué el viernes por la tarde con una tortilla, vino y esa esperanza tonta de volver a…