Aparecí en la casa de mi hermana sin avisar. Ella estaba dormida sobre el felpudo, con ropa vieja y rota. Su marido se limpió los zapatos en su espalda y le dijo a su amante: —Esa es nuestra criada loca. No grité. Di un paso al frente y todos se quedaron paralizados, porque…
Llegué a la casa de mi hermana Elena sin avisar un viernes por la noche. Había viajado desde Valencia tras recibir un mensaje extraño de un vecino suyo: “No todo está bien. Ven cuando puedas.” Al tocar el timbre, nadie respondió. Empujé la puerta, que estaba entreabierta, y lo primero que vi me dejó sin…