Mi hermana me llamó “gorda” y dijo con frialdad: —No quiero a ningún familiar gordo en mi boda. Es vergonzoso. Vete. Cuando busqué apoyo en mis padres, solo se burlaron de mí y dijeron: —Hazle caso a tu hermana. Humillada pero en silencio, decidí planear una sorpresa para el día de su boda. Y cuando llegó el gran día, lo que ocurrió dejó a mi hermana y a mis padres completamente sin palabras.
Mi nombre es Lucía Morales, tengo treinta y dos años y siempre he sido “la hermana gorda” de la familia. No porque yo me definiera así, sino porque mi hermana mayor, Clara, se encargó de recordármelo desde que tengo memoria. Clara era delgada, segura, la favorita. Yo, en cambio, era la que “debía cuidarse”, la…