Nunca olvidaré el momento en que mi hijo dijo en voz alta, delante de todos: “Mamá, tú entiendes… primera clase es para nosotros.” Me quedé en silencio, con el móvil en la mano, viendo la notificación del banco: mi tarjeta había pagado sus billetes. Era mi cumpleaños. Ellos volaban de lujo. Yo cenaba sola. Lo que hice después arruinó sus vacaciones… y cambió nuestra relación para siempre.
Me llamo Carmen López, tengo 62 años y vivo en Valencia. Nunca fui una mujer de lujos, pero sí de cumplir. Cuando mi hijo Javier y su esposa Lucía dijeron que soñaban con un viaje especial a Canarias, ofrecí ayudar. No era barato, pero era familia. Además, coincidía con mi cumpleaños. Pensé que sería bonito…